martes, 10 de junio de 2014

Un cura mendocino en la mira de la justicia en Paraguay

Por Gabriel Conte (@ConteGabriel). El sacerdote es acusado de numerosos casos de abuso en diferentes partes del mundo. Un escándalo revelado por la NBC y que estalló en Paraguay.


La prensa paraguaya se ocupa de un sacerdote mendocino que desde hace años ejerce en diferentes puntos del planeta y que es acusado de numerosos casos de abuso sexual contra menores de edad. Se trata de Carlos Urrutigoity, señalado esta tarde por el diario ABC en Asunción del Paraguay, como objetivo de la Fiscalía de Niñez en Ciudad del Este, ciudad en donde el cura (de formación lefevrista) había encontrado “refugio” y en donde se desempeña como el segundo del obispo Rogelio Livieres Plano. 


Precisamente, Urrutigoity podría ser quien peor lo pase en medio de una disputa mediática entre el arzobispo de Asunción, Pastor Cuquejo, y su superior directo, el ya mencionado Livieres. Este último acusa al prelado de la capital paraguaya de “ser homosexual”. “Para mí -dijo Livieres en un programa de TV- monseñor Cuquejo es homosexual, siempre lo fue. Pero no solamente para mí sino para 20 mil personas de Asunción. No es que sea un descubrimiento mío, sino que es un descubrimiento de muchísima gente que lo trata, que lo conoce. Curas, monjas, laicos, todo tipo de personas”.

Urrutigoyty es el Vicario General de la Diócesis y tiene a su cargo, precisamente, actividades juveniles (como puede verse en un video, haciendo clic aquí). También tiene un canal propio en Youtube, dedicado a mostrar iglesias y con muy pocas visitas en la web.

Hoy revolvieron los antecedentes del cura mendocino de modo que el denunciante tiene a un segundo en su “casa” que terminó denunciado. Pero no se trata sólo de acusaciones en medio de un “reality eclesiástico”. Contra Urrutigoity pesan duras denuncias, según lo ha señalado la prensa internacional en varias oportunidades.

En medio de la pelea aclesiástica que vive Paraguay hizo un fuerte eco lo publicado en EEUU por la cadena NBC. Fue, en realidad, quien destapó la presencia del sacerdote mendocino que le sirvió al arzobispo de Asunción como emblema para su pelea contra el obispo de Ciudad del Este. “Sacerdote acusado de abuso en EEUU se pone de pie de nuevo en Paraguay” tituló, con la firma del periodista Will Carless.

El autor de la nota sostuvo que el mismo “que dará un sermón ante cientos de fieles” fue “descripto por obispos, desde Suiza hasta Pennsylvania como ´peligroso´, ´anormal´y como una grave amenaza para los jóvenes´”.

Carless escribió que “pasó dos décadas revoloteando de una diócesis a otra, siempre un paso por delante de la Iglesia y de las autoridades legales, antes de aterrizar en este rincón de América del Sur”. “Aquí -agregó- en la selva cercana de las Cataratas del Iguazú, consiguió una posición de poder”.

La defensa del defensor del acusado

Livieres, su superior en Ciudad del Este, consideró que Urrutigoity “es un peseguido”. Dijo que el mendocino “fue absuelto por la justicia de Estados Unidos y por la Santa Sede en el año 2002, es perseguido solamente por la asociación de familiares de personas afectadas”, según la palabra del obispo. Pero no fue así. La historia indica que la diócesis de Scranton, en donde se desempeñaba Urrutigoity y en la que fue denunciado por los abusos, llegó a un arreglo entre partes y abonó por ello 400 mil dólares. Además, aceptó, entonces, enviarlo a evaluación y tratamiento psicológico en Canadá.

Además, ABC citó la investigación de la NBC que informó que la evaluación psicológica realizada al sacerdote mendocino concluyó en que “él (Urrutigoity) admitió haber dormido con niños y jóvenes (…) el padre Carlos Urrutigoity debe ser removido inmediatamente del ministerio activo, sus facultades le deben ser removidas y debería pedírsele que viva una vida privada”.

La Diócesis de Ciudad del Este tuvo que defender en los últimos días al menos en tres oportunidades al cura mendocino. Constan en su sitio web:

1- Nuevo ataque a la Iglesia Católica con viejos argumentos
2- Carta Informativa sobre el Pbro. Carlos Urrutigoity 
3- Comunicado de Prensa sobre una supuesta investigación del Diario ABC sobre el P. Carlos

¿Un caso cerrado?

El obispo de Ciudad del Este, Rogelio Livieres, ante el resurgimiento del caso sostuvo en declaraciones televisivas que “el caso fue cerrado por la Santa Sede”.

Pero fue el arzobispo de Asunción, Pastor Cuquejo, quien, en medio de la pelea mencionada anteriormente por denuncias contra el propio Livieres, dijo que él mismo elevó al Vaticano en 2006 y reiteró en 2008 su “preocupación” por la presencia de Urrutigoity en Paraguay.

Caso por caso

El historial difundido por la prensa del sacerdote del que hoy habla todo Paraguay reconoce el siguiente itinerario de denuncias:

- En la década de los '80, se registraron “comportamientos incorrectos” en Urrutigoity, por lo que el obispo Andrés Morello, a cargo del seminario de La Reja pidió su traslado.

- Fue trasladado al seminario de Winona, Minnesota, en EEUU, pero con la recomendación de que debía ser “monitoreado”, según lo que expresa una denuncia presentada a la Corte Distrital de Pennsylvania.

- En Minnessota fue acusado de acosar a un seminarista, por lo que lo expulsaron nuevamente.

- Luego lo admitieron en la Diócesis de Scranton (Pennsylvania), a pesar de saltaron otros varios casos de “extraña y anormal influencia en los seminaristas y sacerdotes”.

- En 1999 se ordenó a Urrutigoity cumplir funciones en una fraternidad de la Diócesis de Scranton y en la escuela de niños, la Academia de San Gregorio, donde conoció al estudiante John Doe, quien era menor de edad.

- En 2002, el distrito de Pennsylvania admitió la denuncia de John Doe y su familia contra los padres Eric Ensey y Carlos Urrutigoity, por asalto y agresión, así como imposición intencional de angustia emocional. “El padre Carlos Urrutigoity y el padre Eric Ensey cultivaron relaciones íntimas con estudiantes de San Gregorio, proveían de bebidas alcohólicas a menores de edad continua e insistentemente y dormían con ellos”, detalló la denuncia, según publicó ABC en Asunción.

- El último registro antes de Paraguay fue la Diócesis de Scranton (leer documento haciendo clic en la imagen), que pagó una suculenta indemnización a la víctima para finiquitar el juicio. De todos modos, Urrutigoity fue expulsado y enviado a la Diócesis de Ciudad del Este, donde fue recibido por el obispo Livieres Plano.

Larga lista de acusaciones

La organización especializada en seguimiento del comportamiento de religiosos para garantizar su transparencia, BishopAccountability.org, posee en su base de datos (que podés consultar haciendo clic en la tabla de abajo) un enorme listado de denuncias contra Urrutigoity, el cura mendocino que no sólo sigue ejerciendo el sacerdocio, sino que es Vicario General del Obispado de Ciudad del Este. Los datos comenzaron a ser acumulados en 1991 según esa entidad:

El acusador en Ciudad del Este

Javier Miranda es el nombre de la persona que descubrió la presencia en su ciudad de Carlos Urrutigoity. Lo puso en primer plano la NBC cuando dio a conocer el caso. El medio estadounidense definió a Ciudad del Este como "un centro que sirve para todo, desde el tráfico de drogas y armas hasta para la trata de personas".

Miranda, según el artículo de Will Carles, era un voluntario activo en las iglesias de la zona, pero se indignó por la presencia del cura acusado de numerosos abusos, que ya había cobrado fama internacional por ello. "Inmediatamente -señaló la crónica de la NBC- protestó contra la presencia del sacerdote en la diócesis y se unió a decenas de otros voluntarios locales e, incluso, a 12 sacerdotes y firmaron una denuncia en 2009 contra Urrutigoity".

Miranda y el resto de los firmantes afirmaron en su misiva que "para nosotros, la diócesis de Ciudad del Ests se ha convertido en un refugio de delincuentes".

La investigación en marcha

Este martes, la fiscal de Niñez de Ciudad del Este, María Graciela Colmán, confirmó que solicitó todos los reportes existentes en torno a Urrutigoity. Admitió -según lo publica la prensa paraguaya- que “no hay un denunciante identificado”, pero que investigará “si existe una posible víctima”, conociendo “las denuncias realizadas en EEUU, Argentina y otros países por supuestamente haber cometido casos de pedofilia y de abuso sexual”.

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