lunes, 4 de agosto de 2014

Francisco y los niños: el Vaticano se lanza a preparar el "semillero"

Por Gabriel Conte (En Roma)


El metro de Roma está atestado de niños. Hablan raro, tienen gorritas rojas o sombreros tipo campesinos. Regordetes, rubios y con los cachetes rojos. Son alemanes. Pero, ¿qué hacen tantos niños alemanes en la capital italiana? "Llegan en peregrinación para agradecerle al árbitro de la final del Mundial, Nicola Rizzoli, no haber cobrado un penal en favor de Argentina", responde, en el mismo metro en donde cantan y tratan de sostenerse en pie, sin aire, casi, y con un calor agobiante en el verano europeo, otro argentino que está de paso y le encontró la gracia a la desgracia.

Son más de 50 mil y este martes serán recibidos por el papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Todos son monaguillos que, en su inmensa mayoría, provienen de Alemania, pero también los hay suizos. Viktor parece uno más de ellos, aunque tiene 37 y los chicos más de 16, pero no más de 18. Habla raro en todos los idiomas en que intenta hacerlo, pero es el cura que acompaña a uno de los grupos y quien cuenta la experiencia.

"Esto -dice Viktor- es una reivindicación histórica de los niños con la religión y al revés también. Cada familia ha costeado los 500 euros que salió venir hasta Roma y estamos desde el 2 de agosto y nos vamos el 9".

Se trata de la preparación del año mundial de los monaguillos, que es el año que viene lo que el Vaticano bien podría presentar como el "semillero" de sus futuros dirigentes. Y por cierto, que se les ha dado mucha importancia desde la Santa Sede.

Este martes, el papa se enfrentará al calor sofocante para darles un mensaje y escucharlos. Los niños y adolescentes alemanes traen sus coros y uno de 200 integrantes cantará el miércoles, durante la primera audiencia general del pontífice de la segunda mitad del año. Se espera que San Pedro rebose de más de 100 mil personas, además del núcleo chico que el papa saluda y atiende en cada uno de estos encuentros de los miércoles.

Roma llena de niños católicos es un símbolo. Este mismo año la Iglesia puso todos sus motores hacia un cambio de estrategia en el tratamiento de los asuntos que tienen que ver con "niños y curas".

Luego de que las Naciones Unidas criticara al Vaticano por no hacer algo por terminar con los sacerdotes pedófilos, el propio Francisco dio una serie de señales: fue dura su respuesta institucional a la ONU, pidiéndoles que revisen sus acciones desde que es papa y "verán el cambio", y además aceptó que "un dos por ciento" de los religiosos en todo el mundo está involucrados en ese tipo de delitos. Con medio millón de sacerdotes, dejó en claro que la cifra de curas pedófilos llegaría nada menos que a 10 mil.

Pero no sólo reconoció la existencia de la situación, sino que recibió a seis adultos que fueron abusados en su niñez. Así, abrió otra puerta, de esas que pertenecían bajo siete llaves, y permitió que muchas otras víctimas se estén animando a hablar.

Finalmente, el Vaticano tomó un tema que no estaba en su agenda, como es el de los niños inmigrantes de Centroamérica que "invaden" los Estados Unidos. Metió el tema en la agenda sobre Migrantes y Desarrollo, un encuentro realizado entre México, EEUU y la Santa Sede en la capital azteca a mitad de julio. Y todo indica que se busca otra vinculación entre las palabras "niño", "adolescentes" y "religiosos". El papa está sembrando el futuro de su iglesia.

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